Tú, sal de casa.

7:30 Carla García 2 Comments



¡Hola a todos!

Hoy quiero hablar con vosotros, de algo que no es cómodo y a nadie le gusta reconocer pero es mejor cogerlo a tiempo. Vengo a hablaros del sedentarismo, eso tan común y que parece tan normal hoy en día que se ha mimetizado con la sociedad. 

Yo era de esas personas, de hecho empecé a serlo cuando por razones médicas abandoné mis entrenamientos diarios de natación y un par de chicas (Que de esto tuvimos o tenemos todos) se metían conmigo por razones de niños. Yo me encerré en mi casa, me pasaba los días leyendo, viendo series o películas y sin hablar con nadie, sin tan siquiera hablar con mis padres. 

Fue ahí cuando me perdí. Estaba encerrada en mi burbuja donde solo salía para ir a clase y si mis padres me obligaban. Me parecía normal estar en mi habitación encerrada sola con un ordenador, lo que no sabía es que me estaba matando por dentro. Empecé a llorar sin tener motivos, perder las ganas de vestirme o levantarme de la cama, de ir a la playa en verano, de ir a alguna fiesta... Solo vivía a través de una pantalla. Cogí amigas de internet pensando que eran mis amigas y me centré en ellas dejando a mis amigos, que seguían a pie de cañón (No sé bien la razón) diciéndome que saliera que fuese con ellos, pero yo odiaba el mundo. 

Creía que era normal tener la ilusión máxima cada fin de semana por ver una película u otra, por vivir a través de personajes en lugar de vivir mi propia vida. Vivía en una fantasía y no le hacía caso a mi padres cuando me lo decían. 

Yo soy una persona muy sociable aunque con este relato no lo parezca, con todo lo que me hice en esa época lo que provoqué fue ir matándome por dentro hasta tener que acudir a un médico. Gracias a que tuve un día unas ganas increíbles de vivir me di cuenta de que estaba malgastando mi adolescencia, que estaba perdiendo a todos mis amigos y que me estaba haciendo daño a mí misma. Es normal algún día tener ganas de quedarte en casa pero lo que no es normal es estar en pijama todo el fin de semana de viernes a volver de clase a lunes a volver, completamente sola en una habitación con un ordenador. NO ES SANO, no lo es. No significa que tengas que estar todo el día en la calle, ni que tengas que ir a unas fiestas locas... El plan que quieras, noche o día, pero sal de casa, socializate y vive tu propia vida. 

No tires tantos años como he tirado yo, no te pierdas experiencias sena buenas o malas, porque vivir, reír y sufrir te hace humano y vivir en la realidad, que es donde más sano es vivir. 

Sal de casa, no te encierres, no huyas porque tres personas no te soporten o porque no tengas más de 5 amigos (No importa la cantidad) No tengas miedo al mundo, porque el mundo es para quien se atreve y no para el que le teme.

Tú, sal de casa, hazme caso, vive.









¡Un abrazote!

2 comentarios:

  1. Vaya, menuda historia esta. Muchos adolescentes han tenido su época de más rechazo al mundo de fuera, a menudo por miedos irracionales, que te metían en el cuerpo con fines poco coherentes. Te diré lo que les digo a mis alumnos con tu autoestima de aquel tiempo: no eres menos que nadie ni lo has sido nunca. Tenías derecho a recluirte si no te gustaba lo que veías. ¿Quién no se aleja acaso de lo que le da asco o, simplemente, no encaja con su estilo de vida?

    Muy cierto el que hay que salir de casa y ver el mundo. El ordenador es un entretenimiento que no tiene que sustituir a lo que hay fuera (salvo para responder a mis comentarios :P). Tú, con más ayuda o con menos, dejaste esa espiral nociva y eso es lo que más cuenta: que has vuelto a donde tienes que estar :).

    ¡Saludos!

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    1. Ahora mismo pienso que no es que tuviera o no derecho, sino que no debí huir porque lo único que conseguí fue hacerme daño a mí misma. Por eso no recomiendo esconderse sino enfrentarse, siempre encontrarás a alguien bueno, siempre.

      ¡Muchas gracias!

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