El Síndrome de la Soledad. Capítulo 1

10:48 Carla García 2 Comments



¡Hola a todos!

Os he hablado de una especie de libro que tenía escrito y que empecé a escribir con 14 años (Por eso mismo no os esperéis que sea de una profesional porque tampoco soy filóloga ni escritora) pero que para mí tiene especial interés por el tema que trata. Quizás hoy en día, a mis 22 años, cambiaría ciertas partes pero he decidido no hacerlo y mantenerlo como lo había escrito. 

Los capítulos no son muy largos e intentaré publicar uno cada semana, en realidad, si veo que no tiene aceptación lo retiraré porque es algo al que le tengo mucho cariño y aprecio porque fue lo primero que escribí (No soy escritora ni voy a dedicarme a ello porque no tengo el talento para hacerlo obviamente, quiero dejarlo claro) 

Voy a ir introducir nuevos cambios en el blog que iréis viendo poco a poco durante este verano.

Espero que os guste.





Una gota se colaba de nuevo entre cada balda de escaleras y llegaba hasta la tierra. Y así se repetía el proceso cada día de lluvia, a veces los días de sol se colaba algún rayo de sol que hacía que la estancia o pequeña cueva, como le llamaba su madre, no pareciese tan oscura y vacía. Pero sí, lo peor eran los días que no entraba nada, esos días grises en que no sólo la oscuridad de los sentimientos abordaba a Sofía, sino que la oscuridad del día le dejaba claro que era un día más, vacío y sin vida. 

El primer día que le había explicado a sus padres donde comía cuando tenía que hacerlo en el instituto y no en su casa, hubo una gran bronca, una de esas que duraban horas y en las que se daba cuenta que su actitud adolescente estaba destrozando la relación entre sus padres, pero ella no podía hacer nada, intentaba cambiar pero el  mundo le asustaba demasiado.

Y aquel era su sitio, debajo de las escaleras que subían hacia la entrada del instituto, que eran como unas cien, pues allí comía ella, lejos de cada adolescente y profesor, de las burlas o halagos, de los chicos y chicas, de todo que pudiese hacer que se sintiese peor de lo que ya lo hacía. 

Así era Sofía, complicada, llena de emociones y un tanto cobarde. Nadie la conocía, porque ni sus padres sabían qué gustos tenía, siempre tenía aquella barrera instaurada contra el mundo, para que ella y su soledad estuviesen intactas. No podía arriesgarse a volver a sentir lo que había sentido con 8 años, hacía ya 7 años, tenía cinco, bueno, a veces cuatro, amigas y aunque estuviese rodeada de gente se sentía completamente sola y vacía, por eso mismo fue empezando a buscar su mundo alejándose de la gente. Se separó de sus amigas, de sus padres, primos y toda persona que respirase. No hablaba a no ser con sus padres o algún profesor si era necesario. Se limitaba a observar el mundo desde sus múltiples escondites, porque no, la parte de atrás de las escaleras de la entrada no era su único refugio, había encontrado varios a lo largo del tiempo.

En las escaleras nunca la había pillado, pero en la biblioteca entre la estantería de libros en inglés y libros de geografía más de una vez la habían encontrado comiendo para no tener que hacerlo en la cafetería con el resto de sus compañeros. Y por esa acción había tenido que limpiar las estanterías durante tres días durante los recreos, el problema no había sido aquel, porque la biblioteca de sus instituto no tenía más que una planta y era un aula grande con alrededor de 12 estanterías en la parte trasera del aula y un par de sillones rojos rodeando la mesa del profesor de guardia, sino que el castigo había sido compartido con María Ibañez, su ex mejor amiga, por llamarla de alguna manera, con la que había hablado por última vez en quinto de primaria y ya habían llegado a tercero de la ESO, lo cual, era un poco tenso. María intentó entablar conversación, pero Sofía nunca le seguía más de una respuesta con un monosílabo, así era ella de complicada. 

Por eso su lugar seguro del instituto eran las escaleras. Eso después de hablar y decirle a sus padres que comía allí y evitar que llamaran al instituto para contarlo, porque sí, cada movimiento que hacía se lo comentaban a su orientadora, decían estar muy preocupados por ella porque aquella no era la manera indicada de vivir. Pero a Sofía le daba igual, nadie comprendía su manera de vivir ni lo haría, sola en su habitación con Mozart y su piano sonata No. 8 in A minor, K. 310/300 d II. Andante cantabile con espressione, era ella misma, pura, llena de sentimientos sin vaciar, sola y agotada de no ser comprendida. En el resto del mundo sólo se escondía.

Continuará....



Este es el primer capítulo y primera toma de contacto, ya os dije que era cortito, de hecho, es el más corto de todos. Es para conocer a Sofía y su situación. Es una historia complicada de leer y más de entender, pero lo que pretendo con esto es presentaros a una chica que ama la soledad porque no encuentra comprensión en ningún rincón del mundo, está perdida y no tiene consuelo, a partir del capítulo 2 ya empieza a narrarse la historia y sinceramente a mí me parece complicada de leer y más lo fue de escribir porque mostrar el dolor que una persona tiene en su interior es muy complicado. Esta es una historia de personajes y sentimientos y de verdad que le tengo mucho aprecio y espero que seáis benévolos y comprensivos a la hora de leer y que os guste, eso me encantaría.

¡Muchas gracias!




¡Un abrazote!

2 comentarios:

  1. Buen capítulo introductorio para conocer a esa criatura que ha encontrado bajo esa escalera un lugar peligroso para vivir. Quiero destacar que hayas tirado del escrito original, porque no hay forma más fiel de reproducirlo que bajo el mismo puño y letra de aquella Carla de 14 años. Hasta inglés y geografía, que tras los últimos cambios de la Gramática de la RAE irían en mayúscula por tratarse de asignaturas, aparecen como eran antes. Es un buen detalle.

    El capítulo es una descripición muy exacta de cómo funciona alguien que padece sentimiento de soledad. Ese aislamiento general dentro y fuera del sitio de "trabajo" y esa parquedad al hablar son síntomas claros y frecuentes en alguien que sufre ese mal. No voy a opinar muy a fondo porque es el principio, pero sí se puede decir que pinta muy realista, lo cual es algo que me gusta. ¡Venga, te animo a que sigas publicando esos capítulos por aquí :)!

    ¡Saludos!

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    1. Muchas gracias como siempre Alberto, como ya dije no está muy bien escrito pero mira, como lo que pretendo es mostrar una idea e intentar dar a conocer un sentimiento complejo, al menos, espero que eso muestre su contenido.
      Espero que te guste, aunque como ya te he dicho, no sea la maravilla, y es difícil mostrar la vida interior de alguien espero conseguirlo.

      Gracias por aparecer siempre por aquí :)

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