El amor en los tiempos de internet. Capítulo 2

13:28 Carla García 0 Comments



¡Hola ardillitas!

Hoy es viernes, día de El amor en los tiempos de internet. Como sabéis son relatos que no siguen una historia continuada y que pretenden dar una leve crítica al trato que se le da al amor hoy en día. 

¡Espero que os guste!

Decir que este relato tiene segunda parte porque sino se hacía muy largo.






Tantas horas perdidas en paradas de autobús, cafés sorbidos y maletas destrozadas por los golpes, que ni siquiera recordaba el porqué de aquella tortura de los viernes, pero luego se la encontraba en la parada de destino y todo volvía a tener sentido.

Alberto vivía en una ciudad a unos 60 km de su lugar natal de nacimiento. Desde los dieciocho años se había mudado a aquella ciudad para estudiar Historia del Arte. Cada fin de semana volvía a su pueblo para poder estar con su madre y con sus amigos. Y así ya llevaba tres años, a punto de acabar ya con la carrera, Alberto se preguntaba porque dejaba su vida de la ciudad cada fin de semana si allí también tenía amigos y solía quedar con una chica de un pueblo cercano al suyo que también estudiaba allí.

Aquel viernes era diferente, le había dicho a Sofía que lo esperara en la parada de autobús, tenía muchas cosas que contarle sobre Jennifer y debía dividir los días y momentos entre sus amigos, ella y su familia para poder administrarlos. 

Bajo del autobús y la vio, allí parada, con su eterna sonrisa. Nunca había conocido a nadie que fuese como ella. Era una chica muy singular, le gustaba el fútbol, el buen cine y Batman, la buena música y siempre tenía contestación para todo, leía más libros de los que él había leído en toda su vida; y tampoco es que fuese fea, de hecho, para Alberto tenía la sonrisa más bonita que había visto, acompañada de sus interminables ojeras de tanto trabajar. Siempre se había preguntado porqué seguía soltera. 

Se acercó a ella y la abrazó con fuerza, la verdad es que era una de las personas que más echaba de menos por la semana, era su mejor amiga, pero nunca se lo había dicho.

- ¿Qué?, ¿Ya vienes preparado para la que te van a organizar mañana.- Dijo ella mientras se separaba de él.

- ¿Ya te lo han contado?- Se sorprendió él mientras empezó a caminar hacia la salida de la pequeña estación de autobuses.

- Algo, pero muy poco.- Sonrió ella de lado y empezó a seguirlo hacia la salida.- Oye, ¿Qué era eso tan importante que me tenías que contar?- Parecía ilusionada, nunca había visto ese brillo en sus ojos, excepto en aquella fiesta de fin de año, había notado que lo miraba diferente.

- ¡Jennifer!- Dijo él suspirando.

- ¡Oh!

- Creo que cada vez va para más y más, por eso han organizado la fiesta de mañana, dicen que es mi despedida de soltero, como para la semana pienso pedirle que salga conmigo en serio- La ilusión de él hizo que ella suspirase primero y luego sonriera un poco con amargura, o algo notó él. 

- Me alegro mucho, voy a tener que quedar con ella para interrogarla.- Bromeó ella.

Se subieron al coche de Sofía y condució hasta la casa de Alberto, que quedaba sólo un poco alejada del pueblo, en medio del bosque al lado de otras dos casas más. 

- ¿Quieres ir a cenar al pueblo? Dejo la maleta y aviso a mi madre.

- La verdad es que no, debo volver a casa pronto hoy, pero ya me has contado todo, ¿No? Por eso habíamos quedado.

Alberto la miró con curiosidad, por lo que recordaba habían quedado para cenar y para que le contase qué tal le iba en su carrera, ya que ella vivía en otra ciudad, y con el tal Pablo ese... Pero al parecer tenía cosas mejores que hacer... Seguro que había quedado con él. 

- Está bien, pues nos vemos mañana por la tarde o noche, según me vayas diciendo.

Ella se limitó a sonreír y él bajó del coche, notaba que pasaba algo, aunque no se lo quisiera decir. 

El sábado no tuvo noticias de Sofía pero si de Jennifer que este fin de semana había bajado al pueblo. Quedó con ella y todo fue como siempre, normal y agradable. Le encantaba su cara, y su culo, para qué iba mentir... Y sobre todo ese movimiento que tenía al caminar. Jennifer para él era una auténtica delicia, no podía resistirse a separarse de ella. 

Pasaron la tarde haciendo compras que ella necesitaba para salir aquella noche y luego fueron a tomar algo al bar de siempre. Estaban cruzando un paso de peatones cuando pudo ver a lo lejos a Sofía, el tal Pablo estaba en frente de ella hablándole un poco alterado, y Sofía se veía un poco nerviosa. Empezó a girar para dirigirse hacia ellos pero Jennifer lo agarró y le dijo que era asunto suyo, que no debía de meterse. Alberto sólo pudo pensar en eso el resto de la tarde, en Pablo y Sofía. 

Llegó la noche, por fin el día de fiesta con sus amigos y su noche entera con Jennifer, su día favorito de la semana. Cómo buen chico-hombre que era tardó bastante en arreglarse, porque sí, los chicos-hombres tardan en arreglarse. Cuando terminó miró su móvil, pero Sofía todavía no le había respondido, debía tener problemas con el tal Pablo, tenía que averiguarlo esta noche. 

Su amigo fiel Álex llegó a recogerlo y lo único de lo que habló durante el camino es si las amigas de Sofía, las "rubias buenorras" iban a venir aquella noche, porque había una que estaba "como el queso de tetilla" y quería "comérsela" aquella noche. Alberto contestó a todo que sí sin escuchar demasiado, porque sólo podía pensar en que le había pasado algo por culpa de que no le había ayudado o que estaba mal. 

Llegaron a la discoteca a la una de la madrugada en punto. Álex salió disparado a saludar a las amigas de Sofía que estaban al borde de la puerta de entrada y Alberto la buscó con la mirada pero no la encontró hasta que observó a una chica bailando surgiendo de la oscuridad con un vaso en la mano. Cuando la vio venir pensó que en la vida la había visto más guapa que aquella noche, y no era por su atuendo sino porque llevaba una sonrisa tan grande que parecía que iba a romper su cara. Por su manera de andar pudo notar que iba algo ebria ya. Se acercó a ella y se sorprendió cuando vio que las facciones de su cara se cambiaban a tensión.

- Hola Sof, te he llamado y te he enviado mensajes, pero no me contestaste, pensé que te había pasado algo, ¿Todo bien?

- Si, todo bien, no tuve mucho tiempo hoy.- Contestó seca y un poco nerviosa.

- ¡Ah bueno! Es que como te vi con Pablo esta tarde.

- Sí, ya sabes que somos amigos y nada más, solamente quedé para hablar un par de cosas...

- ¡Ah!- Sus amigas empezaron a llamarla y a victorear porque Álex ya  se estaba liando en medio de la plaza con una de ellas.- Creo que empieza la noche.- Sonrió él.

- Y va a ser muy larga.- Dijo ella cansada mientras se alejaba.


Alberto se quedó allí parado sin entender nada, desde el momento de salir de la estación de autobuses había estado muy rara con él, al parecer con los demás estaba bien. El problema era él. 
La noche pasó rápido, o eso le parecía a Sofía que llevaba toda la noche bebiendo y bailando con sus amigas ignorando todo lo demás. Pero Alberto no podía parar de mirarla. Había algo que le estaba matando, y no podía descifrar bien el qué.



Continuará....



¡Muchas gracias!




¡Un abrazote!

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