El Amor en los Tiempos de Internet. Capítulo 1

8:00 Carla García 0 Comments



¡Hola ardillitas!

Hoy estrenamos otra nueva sección, esta un poco literaria, y es que os voy a presentar El Amor en los tiempos de internet, ¿En qué consiste? Cada semana, o eso espero, el viernes, subiré un relato independiente, no siguen ninguna historia sólo tienen en común sólo el tema. No penséis que van a tratar el amor como algo idílico y que vence el mundo, habrá de todo, pero sobre todo hay toques de humor (O a mí me hace gracia) de situaciones algunas reales- no voy a confirmar cuáles- y otras exageradas e inventadas. Quiero decir que tiene leves críticas que espero que vayáis pillando, un trasfondo escondido en una escritura simple y no muy destacable. 

Espero que os guste muchísimo.

La de hoy es la historia más corta.





Capítulo 1: El jersey verde


"Querido diario: 

Hoy he tenido un accidente un tanto desastroso, he quedado con Juan y fuimos al Burger King a comer, al principio pensé que era algo cutre pero después la verdad no estuvo mal. Pedimos un menú cada uno y estábamos entre broma y broma comiendo tan tranquilos. Nos hicimos un selfie juntos, porque cómo no teníamos ninguno era hora de presumir de churri, o bueno, supuesto churri. 

Todo iba bien hasta que decidí levantarme de la mesa y como siempre el jersey verde de zara; de nueva temporada, que costó 50 euracos, ya podía ser de mejor calidad... Volviendo al tema, el jersey se enganchó en la esquina de la mesa y quise soltarlo, al hacerlo le di un golpe a mi bandeja e hice que todas las bebidas se derramasen sobre Juan. Si, ambas bebidas. Avergonzada, cogí servilletas para ir a limpiarle y tiré su hamburguesa por encima de la bebida sobre sus pantalones sin querer. Sí, y Juan se fue a limpiar al baño lo que pude y se fue del Burger hacia su casa. Y así se acabó mi tercera cita y última"

Tuve que leerlo varias veces en voz alta porque Alicia no se lo creía, parando en cada frase, totalmente avergonzada.

- ¿Me quieres decir que le hiciste el menú del Burger en los pantalones?- Dijo entre risas estirada sobre mi cama.- ¿Y llegaste a casa y lo escribiste en un diario?- Siguió riéndose mientras lloraba.

- Sabes que escribo todo en el diario, Ali.- Dije levemente ofendida.

- ¿Qué es para tus memorias?- Se sentó sobre la cama agarrándose el vientre mientras se limpiaba las lágrimas.

Preferí no contestarle, ella no me entendía. Me parecía romántico escribir cada cita fuese buena o mala para recordar cada momento de mi vida con Juan, había hecho lo mismo con Felipe y Raúl, hasta escribí la ruptura, Alicia lo sabía y todavía se extrañaba de mi costumbre.

- Es que no lo entiendo tía, ¿Para qué quieres ese diario?

- Es algo que...- Me sonrojé ante la posibilidad de desvelar uno de mis antiguos secretos mejor guardados.

- ¿Vas a escribir un fanfic porno en alguna esquina de internet?- Murmuró ella entre risas todavía.

-¡NO, ALI! Simplemente lo hago porque el que sea mi marido lo recibirá de regalo en nuestra boda. 

Tan pronto como acabé de decirlo Alicia se tiró directamente sobre el suelo riéndose sin parar. La miré atónita durante unos segundos pero después giré la silla del escritorio hacia la pared dejándola a mi espalda. Posé el diario sobre la mesa blanca que tenía delante y suspiré. Ella y todas mis amigas no me entendían, no habían sufrido tanto por amor como yo, después de la infidelidad de Felipe y que Raúl me había dejado para vivir la vida loca con una rubia no había sido la misma persona. 

Alicia se levantó después de un par de minutos riéndose sobre el suelo de mi habitación. Se puso de pie a mi lado y poso su perfecto trasero, como toda ella, así tenía a los hombres, en mi escritorio.

- Tienes que dejar de obsesionarte, Sara, el amor no es perfecto, no vivimos en una película de Jennifer Anniston, nadie trae rosas al final y te suplica que te cases con él.- Empezó a ponerse seria, algo que en ella no era muy normal.- Tienes 24 años, un piso para ti sóla, una carrera, un trabajo estable, amigas y familia... ¿Por qué obsesionarte con un hombre?

- No lo entiendes...- Susurré guardando el diario en el pequeño cajón que tenía la mesa blanca de ikea en el centro.- Vosotras vivís entre likes y corazoncitos, tenéis a todos los hombres a vuestros pies, y yo sólo sufro por amor.- Escuché como Alicia suspiraba alto.- Sólo quiero encontrar un amor real, que me deshaga y me complemente.

- Nunca lo vas a encontrar, porque el amor real se vive y sufre, no es un aventura, es un sentimiento.

- ¿Y tú cómo lo sabes?- Grité levantándome de la silla del escritorio y apartándome de ella.

- Porque lo he sentido.- Me miró seria y con los brazos cruzados, algo poco normal en ella. 

- ¡Tú no has sentido amor, Ali! Llevas toda la vida soltera, ¿Cómo ibas a sentir amor?- Grité exasperada.

- Que haya estado soltera no significa que no esté enamorada.- Dio un paso hacia adelante.

- ¿Y de quién se supone que estás enamorada?- Fruncí el ceño sentándome en mi cama con ambas piernas cruzadas.

- De ti, Sara, desde que te vi en la cafetería del gimnasio y en la clase de spinning supe que eras tú, me hice tu amiga, me esforcé por estar a tu lado todo este tiempo, pero ya no lo aguanto más. Sólo quiero retorcerle la cabeza a Juan y a todos los que puedan tocarte.- Se sentó a mi lado, por un momento la creí, anonadada, sólo pude mirarla y abrir la boca.- ¡Qué no imbécil!- Volvió a reírse con fuerza.- Pero mira te he dado tu final de cuento de hadas y giro inesperado.- Me guiñó el ojo mientras se volvía a reír.


Continuará....




¡Muchas gracias!




¡Un abrazote!

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